14/01/2022 La Nación - Nota - Sociedad - Pag. 16

Costo de vida | AdvierTeN por UN fUerTe ArrASTre pArA eSTe Año
La inflación llegó a 3,8% en diciembre y cerró 2021 con una suba de 50,9%
Alfredo Sainz
Pese al congelamiento de tarifas y el retraso del tipo de cambio, fue el segundo mayor aumento anual desde 1991; indumentaria, transporte y alimentos subieron por arriba del promedio; dólar y tarifas ponen presión para este año

La inflación de diciembre trepó al 3,8% y, de esta manera, 2021 cerró con una suba acumulada del 50,9%, de acuerdo con los números oficiales que informó el Indec. El índice final quedó muy cerca del 53,8% con que se despidió Mauricio Macri del gobierno en 2019, pero con el agravante de que ahora el rebrote inflacionario se produce con las tarifas de los servicios públicos, el transporte y los combustibles congeladas y el retraso del tipo de cambio oficial (en el año aumentó alrededor del 20%).
La inflación de 2021 fue la segunda más alta desde 1991 –el récord se registró en 2019– y fue impulsada básicamente por las subas en los alimentos, que acumularon un incremento en doce meses del 50,3%.
Otros rubros con subas muy por encima del índice general fueron indumentaria, que cerró 2021 con un alza del 64,6%, y restaurantes y hoteles (65,4 por ciento).
Por su parte, la llamada inflación núcleo (que no incluye los servicios regulados y bienes estacionales) acumuló en doce meses un incremento del 54,9 por ciento.
En el caso puntual de diciembre, el rubro con una mayor alza fue “restaurantes y hoteles” (5,9%), seguido por “bebidas alcohólicas y tabaco” (5,4%). Los alimentos en promedio tuvieron un incremento del 4,3%, impulsados por las subas en carnes, panificados y lácteos.
La lectura que hicieron en el Gobierno del número oficial fue que en diciembre, por tercer mes consecutivo, se registró una desaceleración en términos interanuales.
Sin embargo, el optimismo oficial contrasta con otro dato: el índice de diciembre es el más alto desde abril, cuando la inflación había tocado el 4,1 por ciento.
El número del año pasado deja un panorama más que preocupante para 2022: los analistas privados no dudan en hablar de un efecto arrastre que hará cuesta arriba cualquier intento de controlar los precios como, por ejemplo, el programa +Precios Cuidados, que el Gobierno presentó ayer (ver Pág. 17).
“La inercia ya le pone un piso del 50% a la inflación para este año y hay que ver qué puede pasar con las tarifas de los servicios públicos y el aumento que finalmente se autorice y el tipo de cambio, porque por un lado el Gobierno no quiere que el precio del dólar se siga retrasando, pero sabe que no le puede soltar la mano”, aseguró a la nacion el economista Camilo Tiscornia.
“No se ven señales de que se corte esta inercia inflacionaria. Si se quiere avanzar con acuerdos de precios se necesitan acuerdos más generales que la canasta de 1400 productos que se acaba de lanzar y que vayan hacia atrás e incluyan insumos difundidos, plásticos y materiales para la construcción”, explicó desde una visión más heterodoxa Nicolás Pertierra, economista jefe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz.
El factor FMI Economistas consultados por la nacion coinciden en que el panorama en materia de precios podría agravarse si finalmente el Gobierno no llega a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
“Si no se llega a un acuerdo con el Fondo lo esperable es que se deteriore mucho la demanda de pesos, porque la gente tiene memoria de lo que pasó con otros episodios de default de la deuda. En ese caso, el escenario que vemos es de una aceleración de la inflación”, explicó Juan Ignacio Paolicchi, economista de Empiria Consultores.
Los analistas privados anticipan que un eventual default con el organismo tendría un efecto dominósobre todos los frentes de la economía.
“La falta de previsibilidad que traería un no acuerdo con el Fondo es que las expectativas inflacionarias y devaluatorias queden desancladas y eso produzca un aumento en los precios, sobre una base en la que la inflación ya corre al 50%. Además, que no se llegue a un acuerdo aumenta las probabilidades de que el Banco Central se quede sin reservas y tenga que devaluar el tipo de cambio, y eso incide directamente en la inflación.
Por otra parte, la demanda de instrumentos del Tesoro disminuiría, los pesos conseguidos en las licitaciones serían menos y eso forzaría a una mayor emisión, lo cual también incide sobre la inflación”, señaló Lucio Garay Méndez, analista de la consultora Eco Go.
El otro peligro que trae acarreado el número que acaba de dar a conocer el Indec es que la sociedad termine por acostumbrarse a convivir con una inflación en torno al 50%.
“Como sociedad no sorprende la inflación del 50%, pero que sea algo habitual no implica que no moleste, al contrario, es el principal problema de la economía que incide directamente en la vida cotidiana. Que a los salarios, jubilaciones y transferencias sociales les cueste recuperar poder adquisitivo, que la demanda de pesos sea baja, que los instrumentos en pesos tengan bajos o nulos retornos reales positivos, que no haya condiciones macroeconómicas estables que permitan invertir en el país tienen un gran fundamento en la inflación”, explicó Garay Méndez.
“La Argentina debería tener entre sus prioridades resolver el problema de la inflación”, coincide Paolicchi.
“Estos niveles de inflación no solo los sufren más los pobres y generan una peor distribución del ingreso, sino que también impiden crecer porque no se puede hacer ninguna proyección a largo plazo”, agregó.

en los últimos 30 años, un promedio anual del 18%

La Argentina registra, con el dato de 2021 difundido ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), una inflación promedio anual del 18% en los últimos 30 años, según cálculos de Nadin Argañaraz, director del Iaraf.
De este modo, el arrastre estadístico para 2022 (inflación promedio) es de 18,7%. “Es decir, que seguirá en altos niveles durante este año, manteniendo las distorsiones que genera una inflación alta, principalmente para los sectores sociales de menores ingresos”, agregó el economista.
De acuerdo con Argañaraz, de los últimos 30 años, si se considera la distribución por rango, se aprecia que en dos años la inflación fue superior a 50%, en dos años estuvo entre 40% y 50%, y en tres años, entre 30% y 40%.
“La inflación es un síntoma crónico del funcionamiento económico de nuestro país. El desafío de bajarla de manera sostenida sigue estando plenamente vigente, como ocurre desde hace muchos años.
Es algo realmente preocupante para el desarrollo económico y social de la Argentina”, señaló el informe del Iaraf.



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